Voluntad nomás

162

Hace poco más de dos meses salí del país, en bus, Puerto Quijarro, migración, la frontera y zaz, Brasil.

Sao Paulo fue la segunda parada, fueron aproximadamente 500 bolivianos y casi dos días de viaje, un par de lágrimas y el encuentro con el papá de un amigo en la terminal, René antes de salir, el abrazo de Mauricio Inocente, uno de mis mejores amigos, que nos impulsaba a seguir, a no desanimar y a llegar, a ese lugar, que nos pondría a prueba, a más 10 mil kilómetros de casa.

Un viaje que había comenzado mucho antes, cambiar la casa por la oficina, para después trasladar la oficina al otro lado del mundo, marketing y comunicación, después del temblor, el pánico y los desencuentros, llegamos de short y chinelas, dos mochilas y un computador a Sao Paulo, donde encontré algunos y descubrí algunos otros nuevos, Viviane, quien me recibió a través de Couchsurfing, una aplicación para intercambiar experiencias e ideas, en realidad para brindar un espacio a quien está en esto, viajando por el mundo.

Largas conversas, encuentros a distancia con su pareja, un amor más allá de una bandera, conectado por el corazón y un smartphone. Ella es arquitecta, trabaja con proyectos locales y algunos otros internacionales, fue una experiencia genial, conversamos un poco acerca de los motivos de mi viaje, lo que me llevaba hasta allá, Itaim Bibí, a algunas cuadras del parque Ibapuera, mi primer carnaval en Brasil.

Así arrancó este viaje, que hoy me tiene en Dublin…