Humberto Vacaflor Ganam

Asombrados y estupefactos, los bolivianos observan el espectáculo que ofrece el jefe de los cocaleros del Chapare convertido en el presidente del país.

Los símbolos patrios en la puerta de prostíbulos, el presidente admite estar de “chaki” porque se emborrachó con los jefes militares en Cochabamba y acto seguido pregunta a un alcalde del Chaco cuánto recibió de “comisión” por la adjudicación de una obra.

Además de estar asombrados y estupefactos, los bolivianos muestran que estaban totalmente desprotegidos para enfrentar esta eventualidad.

Las instituciones creadas por la república no preveían que, de pronto, surgiera una especie de tumor político, de cáncer, de absceso, del que resulta difícil deshacerse.

Los líderes con que cuentan los bolivianos para hacer frente a este vendaval del pecado y la corrupción son de pacotilla. El que mejor califica dice que, en realidad, no se atreve. Y los otros no califican.

Han advertido los bolivianos que no tienen reservas políticas para defender el país. Esas reservas son menores que las del gas natural y las reservas internacionales netas del Banco Central.

¿Cómo fue el contrato por el cual Bolivia convirtió al jefe de los cocaleros ilegales del Chapare en político y lo hizo presidente del país?

¿En ese contrato no figuran, por casualidad, capítulos sobre los valores morales o éticos del aspirante? Si ha cometido delitos o crímenes durante su gestión de dirigente sindical, ¿no se los toma en cuenta?

Salvo que los bolivianos admitan que están ante un poder transnacional muy grande. Y es probable que estén acertados. En pocas horas, ese poder logró que Wikipedia, la enciclopedia virtual más difundida en el mundo, elimine de sus páginas la información sobre la banda y la medalla presidencial de Bolivia.

Dice la información que Wikipedia se mantiene gracias a “donaciones” que recibe. Porque es una organización sin fines de lucro. Alguna condición tendrán las “donaciones” de la mayor enciclopedia del planeta, que en pocas horas fueran borradas las páginas en las que figuraba la información sobre los “símbolos” bolivianos.

Por supuesto que esa enciclopedia no menciona las estadísticas de la producción de coca y de droga del Chapare, la región que ha regalado a Bolivia un caudillo que ya hubieran querido los autores del viejo testamento para imponer las leyes de Sodoma y Gomorra.

Y un país entero convertido en Job.