Ovidio Roca

“El problema es la pobreza, no la riqueza. Hay que reducir el número de pobres, no de ricos”. Mario Moreno (Cantinflas)

Vivimos tiempos difíciles y se vislumbra que la actual crisis económica y social se agudizara aún más. Pensando en una posible salida electoral esta perspectiva podría desalentar a los candidatos demócratas para Gobernar el país, pues para ellos significa meterse en grandes problemas especialmente si se pretende sin plata y poco apoyo social, hacer buena gestión, enderezar al Estado y hacer avanzar la economía.

El discurso de la democracia postula la libertad y responsabilidad y esto va a contramano con la mentalidad de la masa cooptada por el populismo, del rebaño que gusta de las promesas y que por lo general prefiere, “la mentira disfrazada de verdad y no escuchar la verdad desnuda” y especialmente cuando la realidad es desagradable.

Estamos rodeados de muchas realidades y verdades desagradables. Entre estas:

Que los masistas ya se gastaron todas las reservas de divisas ganadas durante los años cuando había petrolero y este se vendía a  ciento cuarenta dólares el barril. Ahora no hay gas ni petróleo y el país está totalmente endeudado, y la deuda externa e interna es la mayor de su historia.

Que las instituciones están corrompidas, no existe seguridad jurídica, la propiedad privada está amenazada permanentemente por los asaltos del masismo y sólo el narcotráfico reina.

Que la gente no tiene confianza en las autoridades de la nación, en los funcionarios, jueces, fiscales, policías. En consecuencia se ha generado un estado total de anomia y desorden institucional y social. Se da una difícil perspectiva para las fuentes de trabajo y la economía legal, algo no les preocupa a los masistas, más bien les conviene, pues para ellos los pobres son sus votantes y también mulas del narcotráfico y el contrabando y por eso los mantienen así.

Que los masistas no saben producir manufacturas, bienes y servicios, pero son magníficos bloqueadores y pichicateros.

Que los masistas van a continuar endeudándose y no les preocupa ni interesa disminuir el gasto gubernamental, reducir la burocracia, la corrupción y realizar las inversiones en salud, educación y seguridad con eficiencia y eficacia que hacen falta, aunque estas son reglas de sentido común para dar viabilidad a la economía de un país.

Que bajo el modelo populista no se crea empleo productivo y sostenible y  que aquellos que quieren arriesgarse y hacerlo se enfrenta además de las restricciones gubernamentales a un mercado internacional moderno y competitivo para el que no están preparados, porque o no han accedido a la educación o han perdido la cultura estudio, del trabajo y llevan generaciones sin hacerlo.

Que Evo y el masismo están y permanecen en el Gobierno, gracias al dinero, a los dólares, producto de la coca y el narcotráfico con el que ilusionan al pueblo y también por el apoyo que reciben de los gobiernos populistas y narcotraficantes del Foro de San Pablo y de los totalitarismos de China, Rusia e Irán.

Este problemático ambiente socioeconómico y de arraigada cultura populista aquí comentado es por lo demás desalentador, pero si queremos avanzar en libertad y progreso tenemos que enfrentarlo. La humanidad ya lo ha hecho muchas veces.

El candidato demócrata que gane las elecciones y se empeñe en refundar la República y fortalecer las instituciones en un ambiente de libertad y seguridad para la propiedad y las inversiones, es decir hacer una buena gestión se enfrentara además con otros dos problemas:

Primero el Parlamento estará plagado de masistas, populistas y estatistas que tratarán de bloquearlo, de hundirlo y con él al país. Es decir, no contará con un Congreso dispuesto a aceptar los indispensables cambios que la República requiere, aunque sólo sea para sobrevivir.

Segundo el pueblo está acostumbrado a las promesas de vida sin trabajar y estará poco dispuesto a apoyarlo si no reciben bonos e impunidad para las actividades legales.

Son malas, más bien, pésimas noticias y necesitamos conocerlas para poder enfrentarlas y darles solución. La historia del mundo nos muestra que en situaciones aún más complicadas, se ha venido avanzando y esto porque mucha gente decidió no escaparse, sino enfrentar la situación.

Por esto es que necesitamos de nuevos líderes, personalidades audaces, responsables, con coraje, valentía y un pueblo que los acompañe y los sustente. Para ayudarlos es importante empezar un trabajo de concientización, desde la familia, las instituciones democráticas, iglesias cristianas e instituciones, pues hace falta una revolución moral y una cultura de la responsabilidad.

 

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