Carlos Valverde Bravo

Oscar Mario Justiniano, en la inauguración de Fexpocruz, dejó muy claro el proyecto cruceño que el Gobierno dice que no existe; habló de lo que puede este departamento y de lo que sus iniciativas privadas y colectivas tienen para dar; habló de la pobreza y del achicamiento de oportunidades, habló también del Censo como herramienta para resolver las asimetrías que se debieron haber resuelto hace 20 años para que eso que desde acá se da siga con fuerza y se refirió también a que el Gobierno no nos vea como enemigos, sino que podemos ser complementarios en pos (en seguimiento) de hacer un mejor país; no son las palabras textuales del presidente de la Fexpo, pero eso es básicamente lo dicho.

El presidente Arce respondió hablando de un censo técnico (cuando en el INE no tienen idea de lo que dicen y hacen) y el ministro y viceministro, además del hombre del saco rojo, lo único que hacen es politizarlo, por lo que, si de técnicos se trata, pudieran comenzar debatiendo con los técnicos del Comité Interinstitucional, en presencia de observadores, digo, la Cepal y la otra institución que colabora en esto y, para estar seguros, sumar alguna otra institución razonablemente imparcial, pero internacional, puede ser la ONU, UE, o cualquiera que entienda de esto y pueda colaborarnos. A lo mejor se tuerce el capricho político, aunque se tenga un discurso de lo técnico.

El presidente Arce nos llenó de cifras y se olvidó de otras. No habló de los conflictos, las violentas tomas de tierra (de esto habló Justiniano), de las necesarias seguridades jurídicas, del déficit fiscal que es una especie de sello del Estado, con ese “9%” que no logramos achicar, de la falta de combustibles, recién nomás un funcionario de gobierno que quiso “tranquilizar a la población” dijo que “cada mes llegarán al puerto de Ilo 50 millones de litros de diésel para Bolivia”, con lo que nos confirma que seguiremos generando dinero para comprar diésel, algo de gasolina y, en pocos años, de seguir así, (fracasando en las exploraciones) seguramente importaremos GLP y GNL… servidos estamos.

Don Luis Arce se cuidó de hablar de las plantas de biodiésel que piensa “regar en el oriente” con una inversión de algo así como 300 millones de dólares (cifra de julio de 2022). La orden ya fue emitida y… podemos decir que estamos en problemas por lo siguiente:

Se habló de plantas de unos 40 millones de dólares, cuando en Paraguay estas giran en alrededor de los 15 millones de la misma moneda; eso implica un sobreprecio de 25 millones por planta (ver Brújula Digital – https://brujuladigital.net/economia/la-planta-de-biodiesel-de-ypfb-costara-us-25-millones-mas-que-una-similar-de-paraguay) o sea que comenzaríamos con unos 25 millones de sobreprecio por planta, porque recordemos que se ha presupuestado como 300.

Vale informar, para que la gente que lee este trabajo sepa, que hace 15 años desde Santa Cruz salió la idea (productores de oleaginosas) de hacer plantas de biodiésel. Fue cuando Morales dijo que no se iba a destinar lo que se puede comer a tales tareas. Claro, en ese momento estábamos “sobre un océano de gas”; en fin, así nos va porque decidimos hacer mal lo que podemos hacer bien.

¿40 millones? Recién nomás en el Gobierno (Dorgathen) negó sobreprecios de las plantas y avisó que no había precio final, pero los datos quedan, y por más que se intente confundirnos dividiendo montos y datos en sus anuncios para que los medios no incidamos en los números ya publicados, es un hecho que el monto global subió de $us 365 millones a 387,5 MM. https://www.paginasiete.bo/economia/arce-llega-a-santa-cruz-para-ordenar-la-construccion-de-planta-de-refinacion-de-diesel-y-reciclaje-de-aceite-FD4126070. Así que, aunque se asegure que no hay precio final, en las páginas oficiales de YPFB se leen esas cifras.

Pero eso no es todo, como venimos señalando hace meses, no hay materia prima para el emprendimiento. A ver, ya se habló de Jatropha, de piñón, de macororó, de aceite de palma, (africana, cusi, motacú) pero, de ellas, no existen cantidades suficientes y, de intervenir en tales menesteres, tendrán que esperar al menos 4 años para cosechar (después de sembrar), de manera que ya miraron la soya y en la CAO se asegura que no es negocio dejar de exportar (entre 700 y más MM de dólares) para hacer combustible que seguirá siendo subvencionado, si acaso se mantiene el precio de las fábricas.

Veamos: ¿Cuánto va a costar un litro de biodiésel si el aceite vale $us 1.500 la tonelada? o sea si un litro de aceite vale $us 1,5 (Bs 10,44) y se transforma en un litro de biodiésel, este último costará mínimamente ese precio, sin contar aún el costo del proceso de la transformación, ni el metanol que van a usar (e importar), ni el catalizador, ni la inversión que deberían pensar en “recuperarla algún día”.

¿Y cómo va a ser competitivo el biodiésel si tendrá que “pelearse” con el diésel que importamos y que está y seguirá subvencionado?, este último cuesta a consumidor final 3,72; YPFB recupera 3,40 bs/litro (pierde). La realidad dice que se va a seguir perdiendo, de manera que no miren la soya, salvo que se trabaje un proyecto ambicioso en el que se incluyan varios eventos transgénicos para aumentar la producción soyera, sin crecer la frontera agrícola, así alcanza para todo y “todos”.

¿Y hay remilgos por los transgénicos? Pero si el presidente de YPFB dijo, en julio 2022: que se iban a iniciar las pruebas de suelos, para una planta de biodiésel con tecnología FAME, al lado de la refinería que está en Santa Cruz (https://www.abi.bo/index.php/noticias/economia/24782-ypfb-preve-inversion-de-us-300-millones-para-plantas-de-produccion-de-diesel-ecologico). ¿FAME?, es bueno que sepa que ello vulnera la Ley 1098 y la Ley 300 (de la madre tierra) porque no permite que se produzca biodiésel metílico (con metanol). Si acaso siguen con esa idea debieran leer la definición de biodiésel en la Ley 1098: En Bolivia el biodiésel solo puede ser hecho con etanol, que se produce en Santa Cruz y el Gobierno no quiere cumplir con la ley en su totalidad, con los volúmenes comprometidos, en perjuicio de los ingenios productores.

Último: En un momento avisaron que la planta (una) iba a costar $us 40 MM. A ese precio se le tiene que aumentar los 6 MM del estudio de ingeniería básica y de detalle, es decir, se pagó para que les digan qué equipos debe comprarse, eso significa $us 46 MM; digamos que, estirando, llegarían a los 20 millones y no 15 como en Paraguay. Igual, ya hay sobreprecio del doble. Ah detalle final: también escogieron para ingeniería básica, una empresa por encima del precio menor, no tomaron en cuenta a Kempetro y le adjudicaron a Desmet Ballestra. Los que saben, aseguran que $us 6 MM por ingeniería básica es una exageración si se considera que por la Unidad de Isomerización de Santa Cruz se pagaron $us 600.000.

Y seguirán los discursos del país del “no me acuerdo”, donde doy tres pasitos y me pierdo… es la falta de transparencia, ¿sabe?

 

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